NO HAY PASTILLAS PARA LA FELICIDAD

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Hace un tiempo, una amiga me llamó en un momento de desesperación, ella acudía a mi y yo a ella cada vez que nos desestabilizábamos emocionalmente.

Hacía unos 6 meses que había conseguido dejar de tomarse un antidepresivo, aquel día de nuevo le azotaba la desesperación y entre el tira y afloja de las dos para conseguir que no acudiera a la medicación me dijo: “no quiero sufrir, prométeme que no voy a sufrir”, y yo le dije que eso no se lo podía prometer. Entonces ella me dijo que necesita de nuevo su pastilla de la felicidad.

¿Patillas para la felicidad? No me entendáis mal, en este artículo no pretendo que tiréis el tratamiento médico, pretendo sólo que reflexionéis a fin de no necesitarlo de por vida.

Mi amiga dejo la medicación sin profundizar en el problema que le provocaba su depresión, claro está cuando paso el tiempo, su problema familiar seguía ahí y sobre todo ella no había aprendido a afrontarlo e integrarlo en su vida. La pastilla le daba una falsa euforia, un no mirar y un no padecer superficial, le ayudaba a girar para otro lado. En otras palabras la pastilla por si sola no le enseñó nada.

Hace años sufrí una profunda crisis vital, el médico no sabía como atenderme: “así no puedes seguir”, no preguntó por qué pensaba que estaba así, ni siquiera me ofreció la ayuda de un psicoterapeuta, solo me ofreció Prozac.

Yo ya había tenido mi primer contacto con las terapias alternativas, y decidí ayudarme de ellas (concretamente flores de bach y también empecé a practicar de kundalini yoga) gracias a esto reuní el valor de mirarme, de afrontar todas las cosas que en mi vida no correspondían con mi verdadera identidad. Y no fue en el incio un camino fácil, mi mente me dominaba con miles de pensamientos negativos, por eso no podía decirle a mi amiga que no iba a sufrir nada, pero poco a poco yo empezé a dominar mi mente y el camino me fue resultando más agradable, más prometedor, y la alegría se iba a apoderando poco a poco de mi, hasta el punto de ahora mismo considerarme una persona con mucha vitalidad y felicidad.

Cuando enseñas a tu mente a ser positiva, a ser tu aliada, lo que al principio son imposiciones (pensamientos positivos autoimpuestos con mucha dificultad) al final fluyen solos, aun así, si alguna vez me sorprendo con alguna negatividad enseguida me “engancho” a pensamientos positivos, a poco que me preste la debida atención.

La felicidad no te la dará ninguna pastilla, te la dará tu trabajo personal, el afrontar la vida tal como viene, el asumir que no puedes controlar el exterior, pero si tu interior, el aprender que tu mente está a tu servicio, como lo está la vista o el olfato, dominarla para tu bien, no someterte a la dictadura de sus pensamientos torturantes y negativos.

Conócete y en ese camino encontrarás la felicidad, recuerda que para saber que es una risa la comparas con una lágrima, miras tus cosas buenas y sácales brillo, asume lo que no te gusta de ti, cambia lo que consideres que te haría estar más agusto contigo mismo, no con las presiones sociales y disfruta de cada momento de tu vida, recordando que el pasado no lo puedes cambiar, que el futuro también está por determinar, que es el ahora lo que te puede hacer o no feliz. Un abrazo y mucho ánimo en vuestro maravilloso camino.

Sobre Amparo 60 Artículos
Soy María Amparo Serrano: Profesora de Yoga certificada por el Centro Sivananda de Yoga Vedanta, realizado en Rudraprayag, Himalayas. Terauta floral flores de Bach por el Colegio de Enfermería de Alicante. Diplomada Universitaria en Enfermería (1992-1995). I Master Oficial en Ciencias de la Enfermería la E. U. Enfermería Alicante (2005-2007). Terapeuta Reiki por el Colegio de Enfermería de Alicante. Auriculoterapeuta por el Colegio de Enfermería de Alicante. Miembro de ADEATA (Asociación de Diplomados en Enfermería Acupuntores y Terapias Alternativas).