El Valor de las Emociones

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Muchas veces hablo de pensamientos negativos y positivos, igualmente lo hago de las emociones, realmente me gustaría matizar estos términos.

Las emociones y pensamientos que surgen ante determinados hechos más que ser positivos o negativos deben ser adecuados. Con esto quiero decir, por ejemplo, que estar triste en sí no es una emoción negativa, desarrollemos esto, ante una pérdida estar triste nos ayuda a aliviar el dolor, nos ayuda a expresar, a llorar, en el fondo la presión de ese momento sale de nosotros y nos facilita el camino a la aceptación y a la recuperación, en este caso por ejemplo sería mucho más negativa una contención emocional porque se espera de nosotros fortaleza. Pero esta emoción mantenida fuera del tiempo considerado necesario nos confinará al abatimiento y la depresión.

Pongamos otro ejemplo, imaginaros un niño que suspende un examen, no ha estudiado, le da rabia, y se promete a sí mismo que no le va a pasar, se disciplina poco a poco en el estudio y aprueba. Pero si el niño encoleriza y culpa a otros del resultado, esa emoción seguramente se perpetuará negativamente a menos que consigamos que cambie ese percepción, que encamine sus actos positivamente.

Tenemos un ejemplo claro en la ansiedad, que realmente podría definirla como una perpetuación fuera de lugar del miedo.

Imaginaos al hombre cavernario, cuando de repente delante de él aparecía un tremendo oso la emoción del miedo aumentaba sus niveles de adrenalina, redistribuía su flujo sanguíneo, su corazón latía rápido y su respiración subía en frecuencia, el miedo realmente le aseguraba una huida rápida. Pero hoy en día tenemos miedos distintos, en general esa sensación de huida no nos viene nada bien por ejemplo ante una entrevista de trabajo, cuando tenemos que hablar en público o conocer a alguien interesante, estos síntomas sin salida, si no aprendemos a controlarlos en multitud de situaciones que nos pueden provocar miedos, al final desembocan en ansiedad, es decir una generalización de la respuesta del miedo (taquicardia, sudoración, sensación de ahogo…) que aunque en inicio fue una respuesta humana del hombre para sobrevivir, hoy nos paraliza ante infinidad de situaciones.

Lo que quiero deciros es que una vez que surge la emoción analízala, si en ese momento te es necesaria, úsala, pero recuerda surgió para algo, no la perpetúes cuando ya no te es útil. Reflexiona sobre tus emociones, las que no te sirven intenta controlarlas, no es fácil al principio pero poco a poco te dará tranquilidad. Medita, toma flores de bach o ríete con los amigos, dejate fluir, disfruta. Y recuerda, si no lo consigues a la primera, no pasa nada, no te juzgues severamente, solo obsérvate y modifica lo que no te gusta, perpetúa las que si te favorecen y camina hacia la felicidad.

Sobre Amparo 60 Artículos
Soy María Amparo Serrano: Profesora de Yoga certificada por el Centro Sivananda de Yoga Vedanta, realizado en Rudraprayag, Himalayas. Terauta floral flores de Bach por el Colegio de Enfermería de Alicante. Diplomada Universitaria en Enfermería (1992-1995). I Master Oficial en Ciencias de la Enfermería la E. U. Enfermería Alicante (2005-2007). Terapeuta Reiki por el Colegio de Enfermería de Alicante. Auriculoterapeuta por el Colegio de Enfermería de Alicante. Miembro de ADEATA (Asociación de Diplomados en Enfermería Acupuntores y Terapias Alternativas).